En el gabinete, tratamos la visión como una parte fundamental del desarrollo integral de l@s más pequeños, aunque también cuidamos la visión de adultos ya que no solo atendemos a niñ@s. Valoramos el sistema visual en global con todo el cuerpo, ya que nuestros ojos no están «pegados a la cabeza» de forma aislada, sino que nuestra visión influye en muchos niveles de nuestro organismo, como por ejemplo el equilibrio y audición, la propiocepción o la orientación espacial.
Podemos trabajar y ayudar desde problemas a causa de una ametropía (miopía, astigmatismo, hipermetropía o presbicia), dificultades debidas a un procesamiento visual inadecuado (que puede dar problemas de aprendizaje como confusiones en la lectura, dificultades a la hora de copiar de la pizarra, con las proporciones espaciales, la orientación en un plano,etc)… hasta problemas posturales provocados por una visión molesta (como por ejemplo tortícolis a causa de tener la cabeza inclinada o tendencia a tumbarse en el brazo a la hora de escribir).


El examen inicial de visión que realizamos se compone de dos partes:
La primera parte consiste en una valoración de eficacia del sistema visual, donde examinamos la agudeza visual, calidad del sistema binocular (coordinación entre sus ojos) y salud ocular. Comprobamos si puede ver con detalle en diferentes distancias y si necesita alguna corrección óptica (gafas o lentillas), si sus ojos se mueven de forma fluida y coordinada, si tiene buena visión en 3D, si su sistema de enfoque funciona adecuadamente y valoramos cuál es su dominancia visual y manual. Haciendo un símil fácil de entender, en esta parte valoramos si la máquina (en este caso nuestros ojos) trabaja bien engrasada.
La segunda parte consistiría en un examen de percepción visual. Una vez estimada la calidad de su sistema visual (primera parte), hacemos una valoración para comprobar si tiene buen procesamiento de la información que recibe a través de su vía visual y si la misma está ayudando o interrumpiendo en el proceso de desarrollo y aprendizaje del paciente. Una forma más sencilla de entender: en esta parte comprobamos si el cerebro del paciente organiza la información que le llega a través de sus ojos de forma adecuada (para poder recurrir a ella en otras ocasiones, que es en lo que consiste principalmente el aprendizaje)
Una vez valoradas ambas partes os hacemos las recomendaciones oportunas, si fuesen necesarias. Estas podían ser prescripciones ópticas, terapia visual o si el caso no fuese susceptible de ayuda optométrica o de terapia visual, os indicaríamos los especialistas que estime adecuado (fisioterapia, psicología, odontología, oftalmología…).
